sábado, 1 de agosto de 2009
Diario de una conciencia
Camina vacía,sin ese fulgor que la acompañaba hace días, sin esa eterna pasión que podía recordar su material humano, pidió que se hiciera de día para recuperar el veneno estelar, quería tocar esa bella estrella, se envolvió en su manto y pensó ser de ella, pero la mató un viajero, un viajero que cegó sus sentidos, ahora llorar no es algo recurrente en ella, cuando intenta hacerlo ni una lágrima fluye, es un estado de indiferencia parcial, un estado donde el dolor no causa estragos en su corazón, quisiera que algo volviera a doler como antes, pensó que era fortaleza, sin embargo dejó atrás a la pequeña niña que se negaba a soltar, la dejó ir, la dejó en esa cajita de luz cenital, olvidada, dias después esa única y pálida luz se apagó y no se dió cuenta; sus ojos se secaron,quedaron inertes,tiene miedo de que sus sentimientos no sean reales, de no ser capaz, cada vez le es más difícil distinguir esas auroras que le ofrece el sentir, no es tan manipulable, ni tan pequeña, ni tan real, tal vez tiene la embarrada de un color de fantasía, una sonrisa cuesta lo que la tarde dos veces al día...espera la noche para regresar a la sonrisa de sus sueños.
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1 lucesitas:
Que bello. Y melancolico.
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