jueves, 19 de noviembre de 2009
Noche de estrellas
Cuando vas a un lugar desconocido, buscas un placebo que te ayude un poquito a estar bien, entonces yo miro al cielo, y me pongo a hablar, no hablo sola, auque muchos piensen eso, y es que los miedos a veces no son miedos, son solo momentos desconocidos, entonces miro mi estrella, supongo que todos tenemos una.
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1 lucesitas:
A veces la voz interior ensordece y hasta oscurece. Palabras esdrújulas se niegan a terminar y cual tartamudos del habla, nos desbocamos y desnucamos en la búsqueda del centro, del centro de la palabra y del centro de nosotros mismos como ritual para aplacar nuestra derrota mediante la belleza. Nihilista contemplación del caos nos excita como estertores de animal furioso, como motor fundiéndose en la carretera inútil, aquella que no nos lleva sino al comienzo. Deambulamos huérfanos y hambrientos, de ser y de sed, de ethos y de piel.
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